El líder inmobiliario, el engranaje de tu agencia.

Un líder de un equipo inmobiliario eficaz no es el que hace de menos a los compañeros, sino el que consigue inspirarlos con el objetivo de potenciar lo mejor en ellos.

Me he encontrado con personas de características muy variadas, pero siempre tienen en común lo siguiente: valores, pasión, ambición, emprendimiento, ganas de cambiar y luchar para conseguir sus metas. Tener un equipo con un solo objetivo en común me hace sentir entusiasmado y pleno; me doy cuenta de que esto genera un ambiente laboral idóneo para desarrollar nuestras ideas y conseguir negocios rentables.El sector inmobiliario demanda gerentes modernos adaptados a los tiempos que corren; por eso trato de dar ejemplo con mis propias acciones: no impongo órdenes ni reglas estrictas, me gusta brindar apoyo incondicional, sé escuchar a cada uno, porque a todos nos surgen dudas o complicaciones, luego les guío para encontrar las mejores soluciones y ayudo a llevarlas a cabo, ofrezco todos mis recursos para que puedan desarrollar sus carreras en este ámbito y llevarlas al más alto nivel con un método funcional.

Seguramente, todos hemos tenido un jefe que, lejos de ayudamos a cumplir nuestras metas, nos limita, nos hace sentir como esclavos que solo deben seguir un protocolo sin importar que este sea anticuado o carezca de provecho. Definitivamente, yo no quiero ser así. Mis acciones para con ellos demuestran que no soy el típico jefazo, no obligo a trabajar, no presiono hasta el límite, porque sé que así no se obtienen los mejores resultados. Prefiero impulsar las habilidades de cada uno, atraer a las personas hacia el éxito. Aportar una estructura sólida para que ellos logren desarrollarse. Los asesores inmobiliarios modernos se dan cuenta cuando están trabajando para un jefazo y cuando están dentro de un modelo emprendedor, en el cual los beneficios son para ellos.

Los tres aspectos básicos que un gerente debe utilizar son: poseer y transmitir conocimientos (saber qué), habilidades (saber cómo) y actitudes (querer hacer). Por tanto, es importante que se tenga una formación constante, además de los conocimientos básicos y la capacidad de transmitirlos a su equipo. Siempre manteniendo una buena actitud para compartir la información con todos, incluso de repetirla a aquellos que no comprendan de inmediato.

Ser gerente de una agencia inmobiliaria implica distribuir cada hora del día para maximizar los beneficios de cada uno de los asesores, así como generar condiciones de trabajo óptimas para el desarrollo del equipo con un servicio cercano, profesional y eficaz para nuestros clientes, ya sean compradores o vendedores de viviendas.

Cuando se une a nuestro equipo un nuevo asesor inmobiliario, le hago saber a todos que es un miembro más de la familia, le brindamos todo el apoyo necesario para que despegue en este sector y le garantizamos la confianza de que se encuentra dentro del mejor equipo. Es importante para mí recalcar que no es un subordinado, es un emprendedor como el resto, con las mismas posibilidades de conseguir el éxito. Me enfoco en desarrollar acciones de comunicación y marketing para los asesores. Crear estrategias locales de marketing, proporcionando las herramientas necesarias para ganar visibilidad y conseguir resultados exitosos.

Este mercado exige ser flexible a los cambios y circunstancias del trabajo; entiendo que siempre tendré que hacer ajustes de tiempo para realizar nuestras actividades de desarrollo dentro de la oficina y apoyo a los asesores fuera de esta.

Las tres cualidades principales de un gerente inmobiliario son: apoyar, colaborar y buscar nuevos talentos. Es nuestra función aportar nueva información de utilidad a cada uno de los asesores, acompañarlos continuamente en sus proyectos y dificultades. Brindar un apoyo incondicional, colaborando en cada uno de los procesos de la carrera de un asesor, reconocer sus avances y ajustar sus debilidades, dando la oportunidad a nuevos talentos para que también puedan desarrollar su carrera en el mundo inmobiliario. Además, un gerente debe tener contacto directo en el día a día con todos, aprender a reconocer sus logros, así como sus fallos, y aportar soluciones, guiar a los que se desanimen y evitar que el resto se vea afectado por ello.

Para mí, no solo es cuestión de números, ventas y compras de viviendas: es un negocio de personas, donde el ingrediente principal es el servicio de los emprendedores. Como gerente, debes ser la palanca que mueva a los asesores para lograr una superioridad en la fuerza de ventas y dar su máximo rendimiento. Trabajar en un equipo bien reforzado y unido es lo importante.

Entre las funciones de un gerente de un negocio inmobiliario también se encuentran las siguientes:

Realizar tareas de selección y formación constante entre los asesores inmobiliarios, motivación, fidelidad y seguimiento a cada uno para el cumplimiento de los objetivos. Es responsable de crear y mantener un buen entorno laboral, para así formar mayores colaboraciones enfocadas a mejorar la productividad y calidad en el servicio para nuestros potenciales clientes. Forjar un equipo de trabajo que esté realmente comprometido con sus actividades, que demuestre pasión cada día. Aceptar la diversidad de opiniones, cuando se trata de hacer una lluvia de ideas o cuando se aportan innovaciones; es mejor contar con diferentes puntos de vista, esto garantiza que puedes atacar un contratiempo desde distintos ángulos.

Saber identificar y potenciar las fortalezas de cada asesor, así como enfocarlos en la dirección del éxito, que todos tengan claro cuál es el sentido correcto y se apoyen unos a otros. Que se convierta en una cultura de vida, sin tener que abrumarlos a diario. Trabajar en equipo significa compartir tanto los logros como los fracasos, aprender juntos y moverse bajo la misma línea, hacerse responsable de los re-sultados en equipo como si de uno mismo se tratara. Motivar a los que se quedan rezagados. Para estar bien unificados es necesario mantener mucha comunicación entre todos, saber reconocer a los que se levantan y ayudan a los demás; lo importante es que nadie se sienta excluido ni menospreciado. El equipo está formado únicamente por ganadores; de lo contrario, ellos no estarían ahí. Crecer como equipo fortalece la imagen de todos, es necesario que los asesores sientan empatía por sus compañeros. Un equipo fuerte y sólido impacta más a cualquier competencia y cliente que aquellos equipos que no saben integrarse ni aprovechar el talento de los demás para ser mejores. Ser gerente es dar el mejor ejemplo; por tanto, debes conocerlos a todos y saber cómo motivarlos para que ninguno se quede atrás: se necesitan emprendedores que sumen, no que resten. No es tarea sencilla, pero si amas tu trabajo, se convierte en una verdadera aventura que se debe superar en conjunto.

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